martes, 2 de noviembre de 2010

Born (ja) in the USA

Siempre imaginé que los Estados Unidos de América estarían plagados de rockeros como Bruce Springsteen, cantantes de country como Shania Twain -creo que hay también algún hombre, pero ahora mismo no me acuerdo-, raperos como Vanila Ice o cantantes flamencos de gira como el Príncipe Gitano, pero la verdad es que el americano medio es, aparte de más gordo y más alto que el de las Españas, un tipo 'apañao' que tan pronto pinta su casa como repara sus electrodomésticos. Es un Bob cualquiera, que ya cambia su tejado ya va al pub de la esquina a escuchar un poco de música en directo, en chanclas, camiseta y pantalones de vestir, en pleno otoño.
Hay costumbres acá un tanto peculiares. Los desguaces no son solo lugares donde se amontonan coches viejos ni discotecas donde viejas glorias van buscando rememorar antiguos laureles, sino auténticos parques de atracciones donde las familias enteras van de ruta guiadas por una señora de mediana edad, vaqueros amplios, caídos y camiseta promocional, quien les va enseñando -literalmente- como se aplasta un coche o adónde van a parar las ruedas. Todo, por supuesto, aderezado con un perrito o hamburguesa, a elegir, más un trozo de tarta que gentilmente hizo la mujer de Antonio, un emigrante mejicano que en fechas señaladas capitanea una banda de mariachis.

Ser latino por estos lares no es un marchamo de exoticidad, porque haber, hay unos cuantos, pero es una ventaja para conocer tipos simpáticos, como Mauricio, un pintor -de pincel- brasileño trabajando en mantenimiento de la universidad de Harvard. Mauricio es casi como el Cristo de Corcovado de alto -y de ancho, sin hacerle falta extender los brazos- y durante nuestras conversaciones en la cafetería no quita ojo a mi compañera de piso, Vicky, puede que porque, como me decía: "ustedes los argentinos hablan diferente al resto de hispanos" ?¿ Es tan amplia la latinidad que, desde los tiempos de César no hay ya apenas diferencias entre sus pueblos todos.

Ser latino supone, además, soportar una doble condición, la suerte-responsabilidad de ser como Antonio Banderas. Como si de uno de los reyes del mambo fuera, durante la tradicional recogida de la manzana que mencioné en mi anterior entrada, nuestra conductora, Nancy, una mujer ya en el otoño de sus días, me sacó una foto según bajaba yo una colina, con la cara aún bañada por el esfuerzo recolector, diciéndome: "You´re so spanish, with that dark skin".

Como uno no puede renunciar a su condición, salvo que se sea Ricky Martin, decidí salir bien custodiado la noche de Halloween. Cinco mujeres policía me escoltaron toda la noche, pero, curiosamente, escapaba yo más fácilmente de su atención que ellas de la multitud de incondicionales que se declaraban culpables y pedían que les llevaran detenidos. Muchos 'hermanos' se ponían contra la pared con las manos en la espalda, a su paso, a ver si había suerte y les esposaban... Dos cosas saqué en claro de la noche de brujas americana: las americanas son calientes -las de vestir, de lana, y las otras- y los americanos son unos tipos optimistas.

A la primera de las conclusiones llegué tras observar cómo las chavalas iban con vestidos de bailarina de cabaret y escotes palabra de honor doble -mostraban el honor por detrás y por delante- en la fresca noche bostoniana. Además me sorprendió el hecho de que no vistieran deportivos blancos, porque ese parece ser el calzado preferido del americano auténtico, porque por lo que se ve combina con todo...

Que los muchachos yankis son gente confiada en sus posibilidades es un reflexión fruto de la experiencia 'incredibol' que disfrutamos en el, probablemente, bar más barato de todo Boston, que conocí gracias a mi buen amigo Paco, un mexicano afincado temporalmente en esta tierra norteña, que como buen doctor, supo darnos la medicina apropiada para nuestros males fiesteros. En este garito había personajes singulares por doquier (y no solo hablo del disfraz), como un tipo caracterizado a lo Salvador Dalí que insistía en que, en realidad, se travistió de proxeneta. Yo intenté convencerle en balde de que diciendo ir de Dalí ligaría más, pero me temo que todo su afán esa noche era ligar unas cervezas con otras....
La fauna era variopinta, incluyendo un tipo que iba de granjero Amis y que tuvo que trabajarse bastante el pelo facial de su disfraz, porque era barbilampiño. Pero los más optimistas de la noche, los que mayor entusiasmo irradiaban eran un par de chavales de, según ellos, 27 años, pero que, como dice mi novia, Isa, tenían pinta de hacerse pis en la cama todavía... Estos dos auténticos símbolos del espíritu americano de no rendirse jamás pensaron que iban a comer turrón esa noche al ver el pelotón de exuberantes policías españolas que me llevaba a prisión.

Finalmente, la invitación a acompañarles a su casa a continuar la fiesta se convirtió en su verdadera pena y yo, sin embargo, me liberé convirtiéndome por un rato en un trasunto de Maradona vestido de chocolatina. Qué verdad la del dicho 'ancha es Castilla y estrechas las castellanas', aunque lo cierto es que, candidez aparte, no se les veían muchas más virtudes a los muchachos, si no entendemos como tal tener una caja de 30 cervezas. Desde aquí quiero daros las gracias, acogedores amigos bostonianos, por una noche inolvidable de refrescados gaznates.

La noche de Halloween en EE.UU. es la pesadilla más festiva del año. Se podría decir que es la noche de los muertos bebientes. Para auténticos muertos está el cementerio de Sleepy Hollow, en Concord, en cuyos campos reposan algunos de los más destacados escritores norteamericanos como Hawthorne, Thoureau o Alcott. Tuve la oportunidad de visitarlo al final de la jornada recolectora de manzanas. Os dejo esta imagen:

PD: Siento el retraso en publicar esta nueva entrada, pero imponderables como la visita de una madre (recordad la gran canción de Prince a propósito de las madres sensuales) y mi pericia subiendo las fotos han pospuesto este momento tan esperado.

3 comentarios:

artu dijo...

"brother", veo que no todo es estudiar!!

Tenías que haberte vestido de torero para dar más realce a tu condición de español o haberte puesto la camisa de flores del triunjo cual Sony Crocket en Corrupción en Miami...

Aquí en las Españas todo bien, ya ha llegado el frío pero de momento se aguanta bien. Te ha visitado superMarisa???

Hablamos, un abrazo muy fuerte y cuidate mucho.

erizo-san dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
erizo-san dijo...

Qué grande! Es divertido leer entradas que son más una crónica que otra cosa. Encabezamiento, cuerpo y desarrollo, mezclando la fiesta con la poesía final para generar un entorno propicio a la meditación.

Me inquietan dos cosas de tu correo. La primera, el espinoso asunto de ser o no ser demasiado "spanish". Se que no es necesario decirte esto pero no temas; los pseudópodos están ahí para cuando hagan falta y, al menos nosotros, sabemos que eres de bailar (agarrado, latino a full); ahora sólo tienes que convencerlas a ellas.

En general coincidimos en la apreciación de los americanos (muy positiva en muchos sentidos para mí también) y sobre las chicas allá va mi segunda meditación/inquietud. Matizaría parte de lo que dices sobre si van provocando con su vestimenta afirmando (con rotundidad) que lo que pasa es que lo comparamos con un país con demasiada mojigatería. Lo que hay que hacer es trasladar esa parte de la cultura americana a las pardas mesetas castellanas y empezar a firmar precontratos, que las nuevas generaciones darán su fruto tarde o temprano.

Una pregunta tonta, tío ¿Cuándo te toca volverte y cómo van las clases?